Testimonio: Travesía Glaciar Hielo Azul

may 09, 2011 Deja tu Opinión! por

¿Qué te parecería realizar una travesía como esta? Espectacular, ¿verdad? Este es el primero de varios testimonios que nuestro compañero Gustavo Guzmán de www.amuyen.es nos va a ir relatando durante las próximas semanas. Evádete y ¡disfruta!

TRAVESÍA GLACIAR HIELO AZUL

A pocos kilómetros de la ciudad de El Bolsón, en Plena Patagonia Andina, el camping agreste Hue Nain a orillas del Río Azul es el lugar de partida de un sendero arduo, pero pleno de experiencias maravillosas. A la sombra del bosque autóctono, el golpeteo de los pájaros carpinteros y el susurro de la brisa andina el/la caminante se implica con el entorno. La meta no es el Glaciar Hielo Azul, distante unos 15 km, sino el encuentro con uno/a mismo/a.

Esta travesía nos permite disfrutar de lugares singulares donde la belleza del entorno nos acompaña en todo momento.

El primer encuentro con el Rio Azul lo tenemos después de llegar a Hue Nain, una zona de camping cercana a la ciudad de El Bolsón, integrada en un frondoso bosque de lengas.

Las pozas naturales que posee el rio invitan a bañarse en aguas cristalinas y refrescantes donde no es inusual encontrar truchas.

Para iniciar el camino que nos llevará al glaciar debemos cruzar por el primero de los muchos puentes colgantes de madera que encontraremos a lo largo de la travesía.

Nos internamos en el bosque mientras la flor de amancay nos recibe en todo su esplendor. El sendero discurre por la sombras de árboles centenarios, algunos de ellos de diámetros impresionantes y altura considerable como el coihue, del genero Nothofagus. Esta planta propia del sudoeste argentino se expande por la cordillera de los andes al sur del paralelo 38º.

Luego de unas horas observamos el valle de Mallín Ahogado y somos conscientes de todo el camino recorrido. La naturaleza nos sorprende con la visión de un alegre río de aguas turquesas provenientes del lago, que mas adelante descubriremos, a los pies del glaciar. El Río Tena.

La llegada al refugio significa descanso y la contemplación de las montañas que rodean, a modo de anfiteatro el valle del hielo azul.

A la mañana siguiente emprendemos la subida hacia el glaciar, poco mas de hora y media, solo cargando agua y la cámara de fotos.

Millones de años nos contemplan desde la impactante figura del glaciar y su lago es una mirada verde al cielo.

El azul del cielo contrasta con los colores de la montaña de origen granítico y la eternidad del glaciar.

Detrás, el valle, recibe su agua lechosa en largas cascadas.

El regreso al refugio lo hacemos con el río a nuestro lado compartiendo el terreno con las cascadas. Bajando con precaución no podemos dejar de observar el valle flanqueado por montañas boscosas y en el fondo el largo camino que realizamos la jornada anterior. Preparamos nuestro equipo y proseguimos viaje.

La travesía nos lleva hasta el Lago Natación, clavado a 1600 metros en el corazón de la cordillera andina, flanqueado por un vasto mallín y la pared granítica del macizo montañoso. El acceso al espejo de agua lo logramos luego de una ardua pero corta subida por bosque de lengas precordillerana; este árbol también denominado roble de tierra del fuego o roble blanco a diferencia del coihue, sus hojas son caducas y en otoño viste el bosque de colores rojos y ocres.

Puede llegar a alcanzar unos treinta metros de altura y su tronco llegar a superar el metro de diámetro.

El refugio del Lago Natacion nos provee de todo lo necesario para recuperar fuerzas y emprender al dia siguiente la subida al macizo que nos permitirá ver una amplia seccion de la cordillera de los andes que limita con Chile. Desde alli se observan varias de las montañas mas emblemáticas de la region y podremos ver desde otra perspectiva el valle del glaciar hielo azul.

Dejamos atrás este precioso lugar y nos dirigimos hacia el lugar en donde el río esculpió la roca a través de los siglos. Volvemos a encontrarnos con el río azul, esta vez en dirección oeste-este, y atravesando un profundo cañón, conocido en la zona como Cajón del Azul.

Las caprichosas formas que la erosión dibujó en las rocas es solo una de las muchas sorpresas que nos depara el paisaje. El lugar posee diferentes refugios en la ribera del rio que nos invita a descansar y a compartir un asado con otros viajeros.

Autor: Gustavo Guzmán www.amuyen.es

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