El “Edén Olvidado” del Caribe

sep 30, 2013 1 Comentario por

La reserva de la biosfera de Banco Chinchorro, en México, se ha convertido en un santuario para los submarinistas

Textos y fotos: CHANO MONTELONGO

La embarcación se mueve silenciosa entre los palafitos de Banco Chinchorro. Bajo el agua, entre los manglares, se observan un par de cocodrilos que devoran unas langostas. “Tranquilos, vamos a bucear más lejos, a 100 metros de aquí, los cocodrilos no nos molestarán”, explica con sorna Jorge Zamora, el guía de Mahahual Dive Centre (www.mahahualdivecentre.com), sabiendo que sus palabras tranquilizarán muy poco a los submarinistas. Pero el “riesgo” bien vale la pena, ya que bajo estas aguas cálidas y transparentes de este remoto Caribe mexicano se esconde un gran tesoro por descubrir.

A este lugar se accede desde Mahahual, un encantador pueblo pesquero de Costa Maya (situado a unos 280 km al sur de Playa del Carmen), a hora y media de navegación de Banco Chinchorro, que es como el “edén olvidado”: cementerio de buques, paraíso de buzos, refugio de animales amenazados, jardín submarino, rica zona pesquera (hay una colonia de pescadores que vive en palafitos sobre el mar), hogar de millares de aves…

Este atolón es el mayor arrecife que posee México, el más antiguo, ya que se formó hace millones de años, y también el más bello debido a la gran cantidad de diversidad de vida marina que alberga y a su excelente estado de conservación. Posee una laguna interior en la que se encuentran tres pequeños cayos. Es posible pasear por tierra (y acampar con los correspondientes permisos) y admirar la belleza salvaje de sus vírgenes bosques que dan cobijo a inmensas iguanas de metro y medio (inofensivas, pero, con ese tamaño, ¡a ver quién se acerca a ellas!), a pequeños lagartos como La Anolis, que es endémica, y cocodrilos de tamaño respetable…, pero que, según dicen, no frecuentan las zonas de buceo, ya que no abandonan las inmediaciones de los manglares.

La calidad de estos fondos marinos se ha merecido la calificación de Santuario Nacional Marino del México. Esta Reserva de la Biosfera esconde hasta 70 especies de corales distintos, numerosos tipos de anémonas de suaves colores y gruesos tentáculos, y unas 20 especies diferentes de esponjas. Además, en este lugar se han registrado hasta 200 especies de peces tropicales, a menudo agrupados en densos cardúmenes: peces globo, mariposa, cirujano, ángel y muchos más que forman una verdadera sinfonía cromática, mientras se mueven lentamente entre el coral sin mostrar ningún temor por los buceadores que se les acercan. También es posible ver algunas especies de tiburones, como el gato o nodriza, el gris de arrecife y, si se tiene un poco de suerte, hasta martillos y toros.

A pesar de la belleza de este arrecife, éstas son aguas traicioneras. Desde la época colonial, muchos galeones ingleses y españoles de los siglos XVI al XVIII naufragaron en las inmediaciones del atolón. La mayoría de estos pecios están del lado malo del atolón y el mar impide la mayor parte del año su acceso. Sin embargo, a sotavento, si hay un naufragio que bien merece una visita y que es conocido como El Pecio de los 40 cañones, un barco holandés del siglo XVIII hundido cerca de Cayo Norte, a sólo cinco metros de profundidad. Aquí es posible descubrir antiguos cañones (hay contabilizados 35, además de algunas otras piezas de artillería, como balas de cañón y mosquetones) y enormes anclas de aquella época. Entre los 68 pecios catalogados en estos arrecifes de ensueño, también es posible bucear entre los restos de barcos como el Ginger Soul, un carguero a vapor de finales del XIX, y disfrutar de sus enormes calderas, su espectacular hélice y sus llamativas grúas y tuberías que conforman su carga. Otros pecios destacados son el Far Star, un mercante de unos 45 metros cuyos restos están diseminados por un hermoso canal de coral a apenas seis metros de profundidad, El Ángel, un velero de finales del XIX de unos 20 metros de eslora, y Caldera, un carguero de vapor de hace 100 años. Todo esto da a Chinchorro un valor muy alto como bien de interés cultural, donde la Historia tiene muchos capítulos abiertos.

Pero, este bello atolón no es el único atractivo de este lugar de la Península de Yucatán, el mismo pueblo de Mahahual ofrece un atractivo buceo en sus arrecifes locales, que forman parte del sistema Arrecifal Mesoamericano, conocido popularmente como la Gran Barrera Maya -el segundo sistema arrecifal más largo del mundo-, con más de 60 kilómetros de arrecife lleno de laberintos y recovecos donde abunda la vida marina. Las inmersiones se caracterizan aquí por su tranquilidad (no hay apenas corrientes), su gran visibilidad y su buceo escénico. También es un lugar abierto a las sorpresas, ya que además de tortugas, langostas y algún animal pelágico es posible encontrar a grandes animales casi desaparecidos como, por ejemplo, el manatí.

Iguana en chinchorro

Iguana en chinchorro

En el entorno de Mahahual hay localizados más de 40 puntos de buceo, en las que destacan inmersiones como El Faro Viejo, La Grieta de las Langostas, Paitocal, Escalones, o Balamku, pero la realidad es que este litoral mexicano se conoce muy poco, sus fondos marinos están muy poco explorados y todos los días se descubre un nuevo lugar de inmersión que supera a los anteriores. Bucear en Mahahual es pura sorpresa.

Ésta es una de las formaciones de arrecife coralino con mayor biodiversidad del mundo. En sus aguas, al menos, se han reconocido hasta ahora ocho hábitats diferentes que albergan innumerables organismos. El sistema presenta una gran variedad de especies de coral duro, hasta 70 distintas, e innumerables tipos de peces, alrededor de 500 especies, El Caribe posee un gran número de arrecifes coralinos, todos ellos de gran belleza e interés para los buceadores. Sin embargo, el encanto que encuentra el turista y el científico en el Sistema Arrecifal Mesoamericano es que es el único en todo este mar en ser vertical. La gran variedad de peces de colores de arrecife incluye todas las especies que pueden encontrarse en esta extensa área. La más común es el pez ángel. También son muy numerosos los bancos de snappers o pargos – sobre todo roncadores- que se ven principalmente en los arrecifes de profundidad media.

Los puntos de inmersión están entre 15 y 40 minutos de navegación desde Mahahual y, habitualmente, en cada salida se hacen dos o tres inmersiones, dependiendo de las distancias que se vayan a recorrer. Saliendo a primera hora de la mañana, sobre las 15 h. se está de vuelta, con mucho tiempo aún para aprovechar el día disfrutando de los numerosos bares, restaurantes y chiringuitos a pie de playa que dan colorido y sabor a este pequeño pueblo mexicano, donde nadie conoce la palabra “prisa”.

Y, por último, para completar la oferta de buceo, desde Mahahual puede accederse al Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, otra reserva marina donde abundan los corales cuerno de alce (especie protegida), los bancos de sábalos de hasta dos metros de longitud, tiburones gata, etc. Esta privilegiada zona de inmersiones posee también un buceo muy escénico dominado por un paisaje muy caprichoso donde abundan las cuevas y cavernas llenas de estrechos pasadizos y largas chimeneas. Los delfines, calderones y manatís son también visitantes esporádicos.

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Un Comentario para “El “Edén Olvidado” del Caribe”

  1. Adri says:

    Hermosas las publicaciones!! Quisiera suscribirme.Gracias.Adri.

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